El pasado 14 de Diciembre fue la última sesión de Habitación. En esta ocasión nos preguntamos ¿Cómo podemos enriquecer las experiencias de la comunidad de aprendizaje? El conocimiento se genera a traves de todos los sentidos, no únicamente a través de lo visual y sonoro, todo el cuerpo al completo es un productor de conocimiento.

Para poder reflexionar sobre cuestión invitamos a especialistas del teatro, el sonido, el mundo de la cocina y la lengua de signos. No todos pudieron estar pero aun así fuimos 26 personas que formamos un grupo muy heterogéneo, como viene siendo costumbre, especialistas en teatro y música, arquitectas, artistas, estudiantes de Ingenieria, Bellas Artes y magisterio, profesoras de secundaria y universidad y diseñadoras.

Esta vez también salimos de Ranchito, nos fuimos a la sala de reuniones y como viene siendo habitual modificamos el espacio para acodicionarlo a los contenidos que ibamos a trabajar.

Ya que una de las intenciones era ser conscientes de nuestro cuerpo decidimos que toda la sesión sería de pie, recogimos todas las sillas y apartamos las mesas creando un espacio diáfano. Quisimos observar como nos adaptabamos y nos situabamos si no podíamos sentarnos en sillas. La reacción era de esperar, todos terminamos sentandonos en las mesas y en suelo, o cogiendo alguna silla.

Algo propio de Pedagogías Invisibles es la comida, elemento fundamental para realizar nuestras sesiones, pero esta vez decidimos no llevarla toda nosotras. Invitamos a los asistentes a traer una pieza de fruta, ibamos a realizar zumos y batidos que nos podríamos beber y compartir. Para hacer los zumos utilizamos una batidora y así el sonido que producía cada vez que la poníamos en marcha interrumpia las conversación entre los asistentes.  En un principio el ruido parecía ser ignorado pero después reflexionamos sobre la incómodidad este y la incapacidad de pedir que parase o utilizar otro canal de comunicación. Los zumos nos los bebimos encantadas.

Pensamos también en el tacto y la conexión de este, por eso cuando queríamos hablar solicitabamos que nos pasaran un ovillo de lana. Cuando termino la sesión habíamos tejido una gran telaraña entre todas.

El debate fue girando entorno a ¿cómo podríamos educar en los demás sentidos? Y ¿cómo podríamos educar a través de los sentidos?

Constantemente pasabamos por estas dos cuestiones. Practicamente todas estabamos coincidiamos en que los sentidos tienen que ver directamente con las emociones y cómo estas están fuera del aula.

Como una de las asistentes decía  “Los sentidos se trenzan, no se pueden aislar de los demás, siempre están en funcionamiento” no podemos dejar de sentir y percibir, entonces para conseguir dejarlos fuera del aula los que hacemos es ignorarlos, ocultarlos e invisibilizarlos.  Nos preguntamos ¿puede ser el olor una herramienta pedagógica? ¿quien se pregunta por la condiciones de auido del aula?

También surgio del por qué de los sentidos, son los encargados de ayudarnos a estar en el mundo, te ponen en un límite donde tienes que volver a tensarnos ante lo desconocido.

Practicamente en las aulas solo vemos y escuchamos, no hay espacio para oler, tocar o paladear, hablamos de recuperar sentidos para potenciar otros modos de crecer y entender el mundo.

Esta última sesión como todas las anteriores resulto ser muy nutritiva, nos aporto más ganas de seguir investigando, reflexionando, debatiendo y visibilizando otras formas de generar aprendizaje. Nos toco y acaricio la intención de seguir buscando esos lugares donde se produce el conocimiento sin que nos demos cuenta y escuchamos las múltiples posibilidades y formas de seguir creciendo y avanzando.

Con todas estas emociones percibidas y sentidas queremos profundizar más y esperamos  poder compartirlas en formato de conclusiones todas las sesiones realizadas.

 

Publicado 17th December 2012