El pasado 26 de Octubre dio comienzo habitación,  proyecto de investigación que Pedagogías Invisibles está desarrollando dentro de los espacios de trabajo de El Ranchito.  En habitación pretendemos reflexionar sobre las diferentes cuestiones que configurarían un nuevo espacio en que transcurran los actos pedagógicos.

Para ello vamos a trabajar durante 5 sesiones en torno a cinco nodos:
-Estructuras
-Mobiliario
-Elementos de decoración
-Iluminación y nuevas tecnologías
– Otros sentidos

En esta primera sesión planteamos reflexionar sobre  las ESTRUCTURAS y nos preguntamos ¿Cómo podemos conseguir un mejor uso de las estructuras base de un espacio pedagógico?

Para poder contestar a esta pregunta invitamos a Pablo Prieto coordinador de Bellas y Artes y Arquitectura en la universidad Rey Juan Carlos, Francisco Triviño y Katerina Psegiannaki miembros de la plataforma Hipo-Tesis, Leonor Serrano artista y arquitecta, Santiago González profesor de secundaria, Andrés Jaque arquitecto, Asier Núñez estudiante de 1º curso de Ingeniería de la edificación, pero en total fuimos 29 personas las que estuvimos debatiendo entorno a esta cuestión.

Para esta primera sesión utilizamos la sala de reuniones de Matadero, situada en las oficinas. El espacio lo colocamos con sillas alrededor de un dispositivo visual (puesto con la intención de recoger allí reflexiones que fuesen surgiendo durante la charla) En una estantería al fondo colocamos frutas para que todas pudiésemos comer algo mientras llegaban todos los asistentes y durante las horas de la reunión. Las frutas eran más propias del verano, melón, sandia, fresas, uvas, piña, las únicas que eran de las temporada eran las mandarinas.  Había un ligero olor a té y mientras comías fruta podías hacerte una chapas con tu nombre para poder indentificarte.

Cuando ya nos encontrabamos todos en la sala comenzamos con las presentaciones de invitados y las respuestas visuales que previamente les habíamos invitado a traer sobre la pregunta planteada.

Las respuestas visuales que obtuvimos fueron variadas y singulares, desde una jarapa traida por Leonor Serrano, una imagen de niños jugando en la calle de Katerina, un sandwich propuesto por Santiago o una recopilación de 8 puntos sobre la revisión de la arquitectura que trajo Andrés.

Las diferentes propuestas se fueron dando, y el debate comenzó a darse entre todos los asistentes a la reunión, el uso de la puerta o no,  la utilización de los lugares “de paso”, la delimitiación de los espacios mediante pavimentos, lugares porosos y orgánicos ¡que los espacios fuesen accesibles nos recordaron dos de las asistentes! (Eva y Carolina miembros de la comisión de Diversidad Funcional 15M).

A nuestra pregunta inicial se sumaron otras preguntas:

¿De que estamos hablando cuando nos referimos a un aula? ¿qué tipo de aula? ¿Cómo acotamos este aula por edades, niveles de formación?

O ¿Cómo vamos a poder alcanzar el diseño de un lugar idóneo para una actividad que no está diseñada? ¿Tenemos que saber antes que actividad concreta se va a desarrollar en ese lugar o basta con saber que será un espacio para propiciar el aprendizaje? Si queremos lugares porosos y orgánicos, sin puertas, abiertos ¿Cómo podemos gnerar interioridad sin crear recintualidad? Y si hablamos de inclusión ¿Dónde se sitúan los espacios para incluir?

 

Cada participante iba elaborando sus respuestas e imagando ese lugar ideal, después de dos horas y media de debate, donde estuvimos acompañados de un olor frutal  y unos deliciosos tes, cerramos la sesión con al intención de seguir reflexionando y la propuesta de vernos en la siguiente sesión, esta vez para hablar del mobiliario. Tal vez en esta próxima reunión vayamos aproximandonos más a ese espacio ideal.

Publicado 5th November 2012